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Mi problema con la moda

El cambio de estación no solo viene con cambios de clima, gripe y alergias, también viene con nuevas colecciones de ropa ofreciéndonos nuevos patrones, diseños y texturas. 

Aunque no quiero enfocarme en los altos precios que implica comprar ropa nueva de ”estación”, es un hecho que la moda siempre vuelve y cuando nos damos cuenta estamos robándole la ropa a la abuela y lo llamamos “vintage”.

El fast fashion is a real thing, ¿se acuerdan cuando usar cosas con temática de galaxia estaba de moda? Bueno, menos mal que gracias al universo eso murió al igual que el amor que tenías por tu ex. Con el fast fashion aprendí que hay estilos que SÍ tienen fecha de expiración y no hay que dejarse llevar por la multitud, aparte que no a todo el mundo le queda bien. Una cosa que tiene el fast fashion es que no es tan económico como dice ser y afecta un montón el medio ambiente, todo eso lo explica mucho mejor el documental  ‘’the true cost’’ que me abrió los ojos, y con esto no digo que use solo ropa vegana, simplemente que soy más consciente de lo que meto en mi closet.

En lo personal, el/la que me conoce sabe que soy medio adicta a comprar ropa, eso significa que la mayoría de mis búsquedas online son de ropa y debido a esto TODAS mi redes sociales me bombardean constantemente con publicidades y páginas de tiendas de ropa DIVINA con super ofertas y propagandas con carteles rojos diciendo ”ÚLTIMO CHANCE” o ”DALE QUE SE AGOTAN”. Admito que he caído un par de veces en esta propaganda alarmista y terminé comprando algo que ni siquiera estaba segura si lo quería o lo necesitaba. Por lo general, este tipo de propagandas son una mentira y lo pude comprobar. Hace unos meses no estaba segura si llegaba a fin de mes y me aguanté las ganas de comprar unos zapatos que quería por una tienda online (no voy a mencionar la marca, pero es conocida por dar siempre cupones y vender ropa muy barata de dudosa procedencia y calidad), al mes siguiente me fijé para ver si el producto seguía en stock para comprarlo y para mi sorpresa lo encontré con el mismo precio y en todas las tallas, todo estaba intacto pero lo único que faltaba era el cartel de oferta.

Después de todas esas malas experiencias me volví un poco más consciente con lo que compro y ya no me dejo llevar por el impulso del momento (aunque admito que a veces soy débil), pero me creé unas ciertas reglas al momento de comprar ropa y poder llegar a fin de mes al mismo tiempo (Nadie me lo pidió, yo igual les tiro la data). Por ejemplo, ahora compro cosas que de verdad voy a usar, si algo no me convence o como digo yo “no me mata” cuando me la pruebo NO la compro, esta regla me recuerda a Marie Kondo que dice que solo te quedes con las cosas que dan felicidad (o “Sparks joy”). También me fijo que sea fácil de combinar y que sea algo que diga que me lo pondría a diario (basta de comprar cosas para una ocasión ”especial” porque no te lo vas a poner NUNCA, como yo que me compré un crop top para usarlo en el Lollapalooza y cayó justo una pandemia). Le dije chau a las marcas; mientras sea lindo, cómodo y el material se sienta que va a durar, por mí está bien (si te sientes bien, te ves bien) y la mejor parte es que tu tarjeta de crédito no va a sufrir tanto. Por último, la regla de oro es que la ropa básica es tu mejor amiga y NUNCA te va a fallar ni abandonar, así que no importa si tu ropa es básica sino que tu personalidad sea extra.

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